“Si queremos vivir en un mundo mejor debemos empezar por los niños”

¿Cuánto hace que decidiste ser doctora?

A ver, esta es una pregunta complicada, después de cambiar numerosas veces de decisión en cuanto a mi carrera, de optar entre ser artista, abogada, presidenta de mi país, entre otras más, cuando estaba en cuarto año de Secundaria me inclinaba más por ser médico (de eso hace ya unos once años). Debieron influir mis ganas de ayudar, el test vocacional que arrojaba como una opción a la medicina y otra que vengo de familia de médicos.

¿Qué te aporta ser doctora?

Pues muchísimas cosas, podría pasarme horas enumerando las cosas buenas que me dan el privilegio de ser doctora. Principalmente una compresión más profunda del misterio entre la vida y la muerte, el saber que soy útil gracias a mis conocimientos y no solo eso sino también que en muchas oportunidades se brinda confort a nuestros pacientes.

Mucha felicidad cuando un paciente se cura gracias a mis manos, a mi conocimiento. Es esa sonrisa que no se te va de la cara con un gracias, el saber que eres importante en la vida de las personas, realmente no tiene precio; es esa paz que sientes cuando te vas a dormir después de un día de batallar entre la vida y la muerte y saber que has vencido, que has enviado a alguien a casa mejor. El cariño de la gente, mucha experiencia no solo como médico sino también como ser humano, pero sobre todo me aporta vida y adrenalina.

¿Qué destinos has tenido? ¿Qué has aprendido y te han aportado?

En realidad considero que pocos. Soy peruana, nací en Trujillo, estudié siete años en Lima, que es lo que dura Medicina en mi país. Dentro de la carrera hice dos rotaciones en España de Dermatología, una en Madrid, en el Hospital Clínico San Carlos, y otra en Sevilla, en el Hospital Virgen del Rocío. Luego estuve haciendo unos dos meses y medio de internado rural en mi último año de carrera, en una ciudad llamada Huaral que está dentro de Lima, y actualmente, como parte del Servicio Rural que hacemos en nuestro país, estoy en Zúñiga, un distrito de la provincia de Cañete que también pertenece a Lima. Este Servicio Rural, llamado SERUMS (Servicio Rural Urbano Marginal de Salud), se realiza después de terminar la carrera durante un año, donde trabajas como si fueras un médico de familia en España pero con muchos menos recursos.

Bueno, de todas maneras siempre aprendes sobre medicina, siempre tienes algo que aprender de otros médicos como por ejemplo, en España, nuevos tratamientos o formas diferentes de trato al paciente, algo que siempre me sorprendía era el sistema de salud: que, aunque los tiempos de espera sean más o menos largos, la calidad de medicina que se despliega en España es impecable.

De mi servicio rural intento rescatar las cosas positivas de los médicos de las zonas cercanas a mi establecimiento de salud, algunos casos que no he visto antes suelo consultarlos con ellos y tomo lo mejor según mi criterio. Pero sobre la vida aprendes muchísimo más. Mi experiencia en España fue riquísima, y la verdad es que durante muchos años pensé presentarme al MIR, pero ahora tengo claro que quiero darme plenamente a mi país. La amabilidad, la educación, la solidaridad de los españoles no tiene precio.

En mi servicio rural aprendes de los pacientes, sobre sus vidas y sobre sus patologías. Aprendes también que eres un ser humano más, que te identificas con el dolor del otro. Pero hay algo muy importante que aprendí aquí es que en cualquier lugar del mundo puedes ser feliz, que realmente no importa el lugar ni las comodidades sino lo que tú hagas para hacer de ese lugar un mejor ambiente, un espacio de vida y amor.

¿Cuál es la anécdota más curiosa?

Pues tengo muchas, por ejemplo, una niña de 5 años entra a la consulta a decirme que me invita a su fiesta de cumpleaños y me pide un regalo, y yo al preguntarle qué cosa quería para su fiesta me pidió un Kenn que hable. Luego, un peque de 11 años, quien no tiene una madre a su lado, vino a mi consulta para decirme: ¿No quieres ser mi mamá? Son cosas que me llenan de ternura y me sorprenden y definitivamente me sacan una sonrisa.

Si no fueras médica ¿Qué hubieras sido?

Pues, a ver, es también una pregunta muy complicada… asistenta social, o me hubiera dedicado al arte. Aunque de alguna forma creo que la medicina es una combinación de ambas: ayuda en diferentes ámbitos y ya de por sí la medicina es un arte.

Si te digo “amor”, ¿Cómo lo describes en un texto corto? ¿Y si te digo “sobrevivir”?

Amor: lo más sublime y puro, el gran motor que mueve los grandes sueños y el mundo.

Sobrevivir: renacer y reinventarse cada vez que la vida nos golpee con tempestades y maremotos.

Eres una persona muy solidaria, quieres fundar una organización ¿qué nos puedes contar de ellos?

Sí, creo que todo ser humano debe tender la mano a los demás. Todos siempre carecemos de algo, ya sea en el área material, espiritual, etc. Quizás yo entiendo la solidaridad como una forma de dar enseñando al otro. Por ejemplo, si das algo material enseñas al otro a ser solidario con otra persona que es tiene más carencias; si ves a alguien que no tiene fe, y tú sí, le enseñas a que su fe incremente y esta persona será como un efecto multiplicador.

Me interesa mucho fundar una organización que se dedique a ayudar a niños con problemas familiares y aquellos que sufren de violencia. Estoy convencida de que si queremos vivir en un mundo mejor debemos empezar por los niños, brindándoles las herramientas necesarias para salir adelante en la vida, tanto en la parte académica como en la espiritual. Aún no tengo muy claro el proyecto, pero se basará en niños con los problemas ya mencionados. La base del desarrollo de todo niño es la familia, muchos de los desórdenes mentales que se presentan más adelante en ellos proviene de sus primeros años de vida, los conflictos familiares no ayudan a formar niños sanos física, psicológica ni espiritualmente.

Giuliana Costta

¿Quién piensas que es el sector más marginado y ayuda necesita?

Definitivamente, si hablamos de clases sociales, las clases de pobreza y pobreza extrema. No podemos contemplar que dentro de una misma ciudad miras hacia un lado y observas edificios espectaculares, volteas la cabeza y al otro lado un cerro lleno de esteras, sin agua ni luz ni desagüe. Algo simple que necesita inversión: en lugar de remodelar un parque se puede invertir en que toda la población tenga los servicios básicos.

Si hablamos de sectores de crecimiento tanto la salud como la educación son las dos áreas más abandonadas. Considero que la salud y la educación deben ser igualitarias y gratuitas para todos. ¿Por qué alguien que tiene más dinero debe formarse mejor que alguien que no lo tiene pero que a lo mejor tiene la capacidad suficiente para ser un gran ciudadano y profesional? Brindar un seguro social no es brindar migajas, es brindar calidad de atención; no es pedir que incrementen el número de atenciones a costa de rellenar papeles y tener menos tiempo para el paciente, el Estado se encarga de incrementar la burocracia y de marcar una distancia mucho mayor entre la población y el sector salud.

No podemos tener una educación de calidad si tenemos profesores que ni siquiera saben escribir, el ser un profesional no implica que debe estancarse a través de los siglos, el estar en zonas alejadas no debe significar resignarse con lo que hay sino que siempre hay que ir a más.

Hablando por etapas de vida, no veo programas destinados a brindarles una mejor calidad de vida a los adultos mayores, que de alguna manera debe ser en retribución a todo lo que han venido haciendo por nosotros, sus hijos y su país. Crear instituciones dónde se puedan agrupar a adultos mayores abandonados o con enfermedades que en casa no se puedan manejar, ambientes destinados exclusivamente para ellos para que tengan una vida más digna. Me es doloroso pasar por la calle y ver a una persona anciana alcoholizándose por las calles y que mi gobierno no haga nada.

Y, si hablamos de salud las personas que padecen de enfermedades mentales, los pacientes con VIH/SIDA: no entenderé la distancia que las personas marcan con las personas que padecen estas patologías si todos somos seres humanos. Marcar distancia, mostrar rechazo hacia ellos es sinónimo de ignorancia hacia la enfermedad.

Crear políticas e instituciones realmente equipadas con medicamentos para los diversos tratamientos de dichos pacientes, que a su vez se puedan dar empleos a estas personas de acuerdo a sus posibilidades.

El hecho de padecer una enfermedad, el hecho de tener menos que otros, de tener 60 y no 20 no implica que debamos estancarnos. Siempre podemos crecer más porque todos tenemos la capacidad para ser superiores que ayer.

Para ti, ¿Qué cualidades debe tener una persona para ti?

Pues quizás sea un poco perfeccionista porque me pasaría horas y horas describiendo cualidades pero, resumiendo, lo importante que debe tener una persona es la honestidad, ternura, sentido humanista, emprendimiento, creatividad, empatía y amor por sí mismo y sus semejantes.

Dar sin recibir nada. ¿Es tu lema?

En mi caso, cuando hago algo no es que piense en que me darán algo a cambio por lo que hago pero creo que como seres humanos, a todos siempre nos gusta recibir de los demás porque así nos sentimos queridos e importantes. Pero, definitivamente, al dar algo hay que darlo de corazón y sin mirar a quién, así sea a la persona que peor nos ha tratado, siempre hay que dar lo mejor de nosotros y es simple: hay que tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.

¿Cómo crees que podríamos ayudar más al prójimo?

Dando lo mejor de nosotros. Se puede ayudar desde cualquier ámbito, hasta una sonrisa o un “buenos días” puede cambiarle la vida a un desconocido, debemos practicar más los buenos modales y ser ejemplo de valores.

¿Qué aporta la labor de una médica que se va a un poblado alejado de las facilidades que presenta una gran ciudad?

Para nuestro Estado, mano de obra barata a zonas donde un especialista no quiere ir porque son alejadas y no tiene la paga que debería recibir. Pero para el pueblo muchísimo, aunque todo depende de la predisposición con la que vayas. Yo he podido conseguir muchas cosas porque el pueblo de Zúñiga ha llenado de amor mi corazón y me mueven a hacer mucho por ellos, por ejemplo: celebramos la Navidad de los pequeños, se consiguieron 500 juguetes; realizamos la Navidad de las gestantes, 15 gestantes fueron beneficiadas con ropa para sus niños que estaban por venir; celebramos la Navidad de los adultos mayores, consiguiendo 20 canastas de alimentos para ellos; se consiguieron a través de donaciones medicamentos que el Estado no nos brinda a nuestro establecimiento de salud, charlas a la diferentes etapas de vida… Ahora estoy emprendiendo una campaña para remodelar la infraestructura de mi puesto de salud.

Y, definitivamente, tener un médico en el pueblo ayuda mucho a mejorar la salud de su gente. Para ellos significa mucho el que puedan confiar sus males a alguien que está dispuesto a estar para ellos las 24 horas del día los 365 días del año.

Las personas piensan cada vez más que el cambiar el mundo está en la tecnología o en algo globalizado de lo que se pueda beneficiar cualquiera, como se vive esta experiencia tan distante?

Considero que tienen algo de razón, pero solo algo, en que las nuevas tecnologías aportan nuevos conocimientos y desarrollo, avances sin los que no seríamos capaces de crecer. Sí, pero considero que hay cosas que no se aprenden con tecnología ni con nuevos conocimientos, como son los valores, los principios, el amor… Yo creo que estas cosas son las que realmente pueden cambiar el mundo y obviamente la predisposición a hacer de este mundo un lugar mejor.

Giuliana Costta