Lógica Aplastante

Mario Viñuela

Redacción 23 diciembre 2012 Cine y TV No hay comentarios

“Para que una narración supere el paso del tiempo, que encuentre nuevos lectores que le presten atención; si esa escritura está vacía, no encontrará una nueva interpretación y morirá”

Mario Viñuela

Tus proyectos giran en torno al cine como guionista y productor y a la publicidad pero a su vez has hallado la manera de darles un trasfondo musical, ¿Cómo definirías tu vida profesional?

Mi vida profesional es un montón de cosas a la vez. Tengo que hacer trabajos de todo tipo, desde escribir el guión o sonorizar hasta asumir la dirección y la música original de un proyecto. Entiendo el audiovisual como un todo y me gustan todas sus partes, por eso intento estar a la altura en cualquier puesto del proceso de producción, desde la creatividad a la postproducción.

¿Y cómo es Mario Viñuela personalmente?

Soy inquieto, muy crítico y autocrítico, entregado y, en ocasiones, inocente, es ahí donde aprendo, a base de errores y desilusiones, pero también de aciertos. Me entrego a todo con pasión, me gusta todo mucho, no tengo término medio, y eso me pasa factura a veces.

Empezaste hace ya unos cuantos años y la verdad es que ha sido todo un no parar, ¿Qué diferencia o mejor dicho qué dificultades encontraste al pasar de la teoría de los libros técnicos a producir tú mismo tu primer cortometraje? ¿Cómo recuerdas la experiencia del primer salto?

Fue algo natural y sencillo, puesto que no tenía en mente realizar un cortometraje, sino hacer pruebas de montaje, música y dirección para preparar así mi primer cortometraje. Aunque de esas pruebas iniciales salió “Pienso, luego existes”. El mayor cambio entre teoría y práctica (si es que se pueden disociar) fue la impresión de estar creando un entorno de ficción en el encuadre. Recuerdo colocar la cámara, mirar al monitor y quitar o poner elementos, cambiar la luz, mover el espacio, etc. En ese momento comprendí que estaba haciendo cine, y me emocionó.

Es ver uno de tus cortos y notar la pasión y la dedicación que hay detrás de cada escena, tus historias consiguen hacer que los espectadores se sientan parte de ellas y le inducen a reflexionar, ¿Son en su mayoría vivencias personales?

Exacto, aunque llevadas a una esfera más poética. Gracias a que son vivencias personales, se crea esa empatía necesaria para que se dé un pacto entre el espectador y la historia. Escribo las historias y las letras de las canciones siendo plenamente consciente de que me las estoy creyendo y de que me emocionan. Aún hoy puedo ver los cortometrajes y siguen evocándome las sensaciones que tuve al escribirlos. Ese es el secreto para que una narración supere el paso del tiempo, que encuentre nuevos lectores que le presten atención; si esa escritura está vacía, no encontrará una nueva interpretación y morirá.

¿Qué tema, bien con intención o inconscientemente, tienes más predisposición a tratar? ¿Hay algún tema que te imponga o al que le tengas cierta reticencia? ¿Qué te inspira?

Me inspiran mis propias vivencias y emociones. El tema que más me mueve es el amor, ya sea en un sentido más romántico o más platónico. No me refiero por tanto solo una situación sentimental, sino a la necesidad de crear, de escribir, de componer, amor al movimiento, que es la base de todo el arte.

¿El proceso creativo que sueles seguir es espontáneo o predeterminado? ¿En qué momentos prefieres escribir?

Escribo cuando se me ocurre una idea interesante. Hoy en día es más fácil recordar las ideas, no hay más que utilizar el móvil para grabar una melodía o apuntar una sinopsis. Por lo general, las ideas suelen salir cuando las buscas. En ocasiones, puedo estar pensando en una historia para un videoclip en el que estoy trabajando y, de pronto, se enciende la bombilla. Ese es el mejor momento para escribir, el momento de la inspiración, que no tiene horario, creo que por eso soy autónomo.

Para un guionista es muy importante conocer a sus personajes, para un director lo es conocer la capacidad de quienes van a interpretarlos y a hacer que su historia cobre vida, ¿Trabajas más de una vez con los mismos actores y actrices o prefieres trabajar cada vez con gente distinta? ¿Y en cuanto a fotografía y maquillaje que por desgracia pasan más desapercibidos ante el ojo del espectador?

Los actores y actrices con los que he trabajado hasta ahora responden a muchas razones, como la disponibilidad, amistad, interés en el proyecto, capacidad de interpretación, condiciones económicas, etc. A veces tengo claro quién es la persona que va a actuar, por lo que le doy forma a los diálogos pensando en ella, pero otras veces no tengo esa suerte. En el equipo técnico sí que intento trabajar con gente fija, puesto que ahí se va un porcentaje alto del trabajo final. No obstante, hay también una serie de parámetros que condicionan el trabajo de unos o de otros. Prefiero abordar cada proyecto por separado y valorar qué es lo que más le conviene y hasta dónde puede llegar.

A día de hoy tienes ya varios cortos pero “Pienso, luego existes” es el que la gente toma como referencia tuya, ya sea por su emotividad o por la música, hay tantos aspectos que te marcan… ¿Qué simboliza para ti este cortometraje tanto personal como profesionalmente?

Este cortometraje es mi punto de partida. Con él obtuve mi primer premio y la primera experiencia de sentir que había creado una pequeña historia en un formato cinematográfico. Tuve además la suerte de añadirlo a YouTube en un momento en que no estaba tan controlado económicamente como ahora, por lo que lo eligieron como vídeo destacado y tuvo miles de visitas. Eso me motivó mucho, me permitió saber qué le parecía a los espectadores y me animó a seguir. Estoy seguro de que no habría tenido la misma capacidad de producción sin la existencia de Internet, el streaming y las redes sociales.

Tengo que decir que las melodías que compones a piano, como la de “Pienso, luego existes” por ejemplo, son subjetivamente preciosas. Piano, banda sonora de la nostalgia en el cine por excelencia, ¿Qué significa para ti la música? ¿Y en concreto este instrumento que aporta tanto cuando los demás callan?

En primer lugar, gracias por la crítica. La música es parte activa en mis cortometrajes y parte fundamental en mi vida, no solo porque me emocione o me acompañe sino porque también trabajo como músico y compositor. El piano es un instrumento armónicamente completo y tímbricamente perfecto para lo que quiero contar. Así como una cámara HD al hombro y una corrección de color cálida puede servir para transmitir una idea, un piano sirve para transmitir otra. Es una forma de transmitir emociones e ideas.

Por curiosidad, aunque seguramente varíen con el tiempo ¿Cuáles han sido desde que empezaste a componer tus influencias musicales? ¿Qué tipo de música sueles escuchar?

Claro está, para quien haya escuchado algo de lo que hago, que tengo presentes a Yann Tiersen, Ludovico Einaudi o Philip Glass. También me encantan Ryuichi Sakamoto, Jonny Greenwood, Max Richter y Olafur Arnalds.

Suelo escuchar música por trabajo, como discos para mezclar o masterizar, canciones para las que tengo que elaborar el guión de un videoclip o temas que tengo que aprenderme y tocar en directo. Si no, en función del momento, en mi iPod llevo desde Mozart o Liszt hasta Noiserv o Angus and Julia Stone. Y siempre, siempre, siempre, The Beatles (ahí está todo).

¿Qué técnicas de grabación tienes siempre en mente para utilizar o incluso intrínsecas en tus cortos, fruto de la experiencia?

Entrando ya en la siguiente pregunta, no asumo rodajes que no puedo hacer ni abuso de los presupuestos solo porque el dinero no es mío. Me explico: cuando trato con clientes intento ser lo más claro que puedo. Es posible que quieran hacer un trabajo multimillonario con un presupuesto que no alcanza ni para grabar un total de televisión, por lo que, antes de complicarme la vida y complicársela al resto, me niego a intentar algo que quedará mal y no alcanzará las expectativas. Del mismo modo, nunca he necesitado ninguna subvención para llevar a cabo mis rodajes ni mis discos, y eso no es porque sea rico, sino porque ese dinero no es necesario, ya que me anticipo, en el guión, a los gastos de producción. He asumido (y asumo), como director, rodajes que van de entre unos pocos cientos de euros a varios cientos de miles. Y en los dos se trabaja de la misma forma. La única diferencia está en la cantidad de gente implicada en cada proyecto y en las ganas que tienen de trabajar. Nada más.

¿Qué opinas sobre los recientes recortes de las ayudas a la producción cinematográfica en el cine español?

Me parecen coherentes tras haber dado una mayoría absoluta a un partido que no está respaldado por el gremio de la cinematografía española. Tengo una posición de amor-odio respecto a las ayudas. Por un lado, entiendo que existen cierto tipo de proyectos que requieren esas ayudas para salir adelante, por eso lo respeto. Pero, por otro lado, soy consciente de que, en su inmensa mayoría, no son las películas más necesitadas las que se llevan la ayuda. Muchas productoras y discográficas viven por y para las subvenciones. Además, es insostenible que haya una producción tan alta de películas en España al año cuando no se exhiben en las salas comerciales, es una industria que no puede ser mantenida solo con ayudas, eso desembocará, si es que no lo ha hecho ya, en su decadencia y su desaparición. Existen canales de distribución, existe público y existen formas de producción distintas a las clásicas, por lo que el cine en España necesita esa renovación, renunciar a las ayudas sistemáticas y desarrollar una industria sostenible. Se puede, ya lo creo que se puede, pero no se hace.

Una pregunta complicada pero reflexiva: ¿Qué carencias y qué virtudes consideras que tiene el cine español a grandes rasgos en todas sus modalidades?

Como carencia principal, creo que se mira demasiado en el espejo hollywoodiense, intentamos tener un star system, lo vestimos de alfombras rojas y lo explotamos en programas de corazón. Eso es cancerígeno, blinda los contratos de los actores/actrices, que son quienes consumen gran parte de los recursos económicos de la producción, y deja en condiciones desfavorables el resto del proceso, que es muy importante. Pero más que carencias, es más digno hablar de virtudes. Tenemos mucho talento, muchas ganas de trabajar, de escribir, dirigir, componer, iluminar, maquillar, editar… Cuando te mueves en el mundo del cortometraje, no solo en la gala de los Goya, ves un montón de gente muy buena con una gran capacidad de narración. Esa es la virtud que tenemos, una generación renovada de cineastas que están acostumbrados a hacer más con menos, ¿Qué más se puede necesitar ahora mismo?

¿Llegaremos algún día a compararnos con las superproducciones estadounidenses?

No nos hace falta, las superproducciones las hacen ellos, nosotros tenemos mucha más historia, somos un país mediterráneo. Ellos matarían por haber tenido romanización.

¿A qué directores y guionistas españoles admiras? ¿Y cuáles son tus predilectos extranjeros?

Me encanta lo que ha hecho hasta ahora Rodrigo Cortés, conocía sus cortos antes de que rodase Concursante y ya se veía mucho talento. También Alex Pastor, que es quien firma, a mi parecer, el mejor cortometraje que se ha hecho hasta ahora: “La ruta natural”. Me encantan los videoclips de Titán Pozo y Daniel Etura, la primera etapa de Julio Medem, los primeros pasos de Amenábar y casi todo de Isabel Coixet (salvo su primera película y la última). Me gusta cómo escriben y cómo narran. Como autores extranjeros, me quedo con todo, absolutamente todo, de Kaurismaki. No me cansa, es duro, trágico, cómico, reflexivo, recrea momentos históricos y sociales, así como atmósferas, tiene una forma lenta de contar historias, pero es a la vez muy denso, pese a utilizar tan pocos personajes. La iluminación de Timo Salminen merece también mención aparte.

¿Qué debe tener un buen corto para Mario Viñuela? ¿Qué requisitos debe cubrir?

Ojalá existiese una lista normativa para eso. No sé lo que debe tener, pero eso se ve. El talento y el gusto a la hora de encuadrar se ve en el primer plano de cualquier corto. En los cinco primeros segundos, en la forma de mezclar y elegir la música, en la tipografía… Es una cuestión de gustos, claro, pero me gusta que los cortometrajes tengan intención y una factura cuidada.

¿Qué es lo más satisfactorio para ti de la grabación de cortometrajes?

Terminarlo todo en hora. Durante el rodaje existen muchos factores que no puedes controlar y esa tensión está latente, sobre tu cabeza. El tiempo pasa muy rápido y siempre tienes miedo de que no consigas terminarlo todo y con la misma intensidad antes de que se termine la jornada prevista. Ese ritmo te lo marca la adrenalina, pero cuando te confían un proyecto en el que hay mucho dinero en juego, sabes que si tú pinchas, todo el equipo pincha contigo. Y estar a la altura de tomar decisiones y organizar a un equipo para optimizar el tiempo y que esa tensión no se note en el producto final, es una sensación gratificante, pero agotadora.

El decir ser realista es algo muy relativo y que depende de las expectativas que tiene cada uno, algunos profesionales del cine en nuestro país nos lo han demostrado, de hecho; por tanto, siendo realistas y si surgiera la oportunidad en un futuro, ¿Qué actor y qué actriz daría vida a tu historia?

Siendo realista y totalmente sincero, no tengo ni la más remota idea.

Hoy por hoy la vida es complicada y el cine de calidad aún lo es más, ¿Qué le dirías a cualquier persona que esté estudiando para ser productor o tenga la inquietud que tú tuviste pero está indecisa?

Que no es tan arriesgado comenzar con pocos recursos, unos cuantos amigos y muchas ganas. Cuanto más consigas hacer con menos recursos, mejor preparado estarás para esta industria, tal y como está evolucionando.

Muchas gracias por todo, Mario.

Muchas gracias a vosotros por darme este espacio. Un fuerte abrazo.

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