Lógica Aplastante

Globalización política

Redacción 24 diciembre 2012 Opinión No hay comentarios

Cris Canosa Rey

Globalización, política, economía y el impacto de ese “caldo” en cada uno de nuestros  pequeños mundos cotidianos… “Historias debidas”.

Bandera argentina

Uno siempre piensa que es el  ejecutor y artífice de su vida, pues no, no es así…

Hace años yo tenía un plan… Pues nada, ni mi plan “B” funcionó… Les cuento a grandes rasgos lo ocurrido: había ahorrado durante años para comprar un pequeño piso, como con mis ahorros no alcanzaba decidí vender una pequeña parcela que tenía para alcanzar y de una vez por todas obtenerlo, no eran épocas de créditos así que contenta me dirigí a firmar el boleto de compra; pero no se pudo, me dijeron que al día siguiente volviera, que había un “caos financiero” ese día y que seguro al día siguiente, todo estaría “mejor”. No me alarmé, pues, al fin y al cabo, hacía tiempo que la economía venía en caos. El alquiler era cada vez más caro justamente por esos vaivenes, de allí mi decisión de dejar de alquilar…

Me levanté temprano, feliz de la vida, ¡En horas sería dueña de mi piso! Puse el café en marcha y tomé el periódico, –hacía días que no tenía tiempo de mirar nada con tantas corridas–. ¡Oh! ¿Qué es esto? ¿Qué ocurrió? ¡Devaluación! Mis ahorros, el dinero de la venta de mi parcela, ¡Todo! ¡Ya no valía nada! ¡Lo que hasta ayer me alcanzaba para un piso hoy no me alcanza para comprar un televisor! Mi mundo se detuvo…

No sé cómo marcha el mundo, las bolsas se derrumban, lo que era bueno hace unos años ya no lo es, en un mundo cambiante y cada vez más voluble la política y la economía es dueña de los destinos de miles… No es algo nuevo y es muy obvio decirlo, ya sé, pero hay algunas cuestiones que me fastidian mucho…

Latinoamérica en los años ’80 se vio presa del Fondo Monetario Internacional y sus famosos “planes económicos” para poder poner en marcha aquello, fue necesario imponer gobiernos militares en todo el cono sur. Así se les prestó mucho dinero a todos esos países con gobiernos irresponsables, se firmaron acuerdos de pagos con intereses altos en los pagos de las cuotas y en las deudas, o sea, que aquellos acuerdos eran impagables, eso era así, pues las cuotas crecían y la deuda, a pesar de los pagos se incrementaba, era entonces una gran bomba de tiempo. Pronto costaría mucho pagar las cuotas y se dejaría de hacerlo o se haría cada vez con más esfuerzo (desempleo, inflación), ¿Qué se hizo entonces con el “dinero” de los préstamos? Nada, para aquellos países y el pueblo y su bienestar nada, solo unos pocos “elegidos” o cómplices de todo aquello se enriquecieron.

Llegaron los ’90, ¡Esa deuda es impagable! Ya con gobiernos “democráticos” muchos países –del cono sur de América, claro– decidieron entregar patrimonio a cambio de terminar con la deuda externa. Así, por ejemplo en mi país, Argentina, se entregó: petroleo, gas, minería, teléfonos y comunicaciones, compañía aérea y sus rutas, aguas, ferrocarriles (cerrando la mayoría de los ramales “no rentables”, dejando a miles de pueblos y sus economías en la ruina) y todo lo que podía venderse se vendió. Claro, algunos hicieron buenos negocios, todo esto sin una sola protesta y con acuerdo del parlamento; en algunas oportunidades, con falsos legisladores y todo tipo de maniobras, pero esa es otra historia… Se aplicaron las medidas nuevas del FMI, “libre mercado”, era lo mejor (para no pasar nunca más por una crisis económica). Así  llegamos a 1998, recesión… La crisis más grande se desató a finales de 2001 y 2002. El país se prendió fuego… Ya no quedaba nada para vender, ya el gobierno se había apropiado de los ahorros de todas las personas en los bancos,  nueva devaluación (Quiero aclarar que la tan nombrada deuda externa todavía existe y que a pesar de tantas recetas y cambios se sigue pagando…).

Si cuento todo esto es porque el asunto de Grecia me resulta conocido, nada menos parecido a lo ocurrido en mi país. Lo digo con pesar, pues es una pena que, habiendo tanta comunicación, nada se aprenda del “vecino”. “Si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las propias a remojar”, la única diferencia que encuentro es que en mi país se devaluó la moneda y borrón y cuenta nueva (con todas las penurias que aquello acarreó, sin solución de continuidad); en cambio, Grecia no puede (o no se le permite), pues está atada al euro. Me pregunto cuántas historias de vidas dependerán allí de otras “recetas mágicas”.

Todos tenemos representantes, son “ellos”, “nuestros dirigentes”, quienes deciden por nuestros destinos. Las vidas de esos dirigentes y sus patrimonios deberían de ser transparentes como un cristal, veo que muchos de ellos tienen sus vidrios polarizados. La Corrupción no distingue ni continentes ni países, es la corrupción la que domina; muchos se sirven de ella, si no fuera así los problemas políticos y económicos por los que se atraviesan en estos países no existirían… Así es como se compran voluntades a políticos, jueces y hasta votos…

Cuando un gobierno dice que se toman las “mejores medidas” y que “estas no se deben discutir” yo desconfío, aunque ganen elecciones… Aunque sean siempre la mayoría.

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